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Celulares y barrotes

Celulares y barrotes 1 30 marzo, 2020

 

 

Sergio Felipe Salamanca Borrero

Al margen de la tensa y difícil situación por la cual se encuentra atravesando Colombia y el mundo por cuenta del COVID-19, se comenzó a presentar en el país, desde el fin de semana pasado, una situación que, en mi concepto, vuelve a poner sobre la mesa una problemática latente relacionada con la población carcelaria del país. En concreto, la situación a la cual hago referencia, es a la serie de motines y enfrentamientos que han tenido lugar en diferentes cárceles colombianas, dejando dantescos resultados, como el de La Modelo, en el que 23 reclusos perdieron la vida y 83 personas terminaron heridas.

Como lo mencioné anteriormente, esta situación nos permite identificar una problemática que requiere de una especial atención, la cual  se encuentra relacionada con la posibilidad que tienen y han tenido los reclusos, de disponer y hacer uso de una amplia gama de celulares dentro de los penales, lo cual quedó particularmente plasmado en la calidad, velocidad y nitidez con las cuales fueron hechas las transmisiones y publicaciones en redes sociales por parte de los reclusos de La Modelo en tiempo real.

Lo anterior puede parecer un detalle insignificante, sin embargo, desde hace mucho, los celulares dejaron de servir sólo para hacer llamadas, convirtiéndolos en poderosas herramientas de trabajo, con los cuales es posible coordinar el funcionamiento entero de una red criminal, sin la necesidad de moverse de la celda. Es así como, desde hace años, han surgido en el país bandas que operan desde las cárceles, las cuales se han especializado en la comisión de delitos como la extorsión. Aunado a lo anterior, no debemos pasar por alto el hecho de que la sincronización con la cual fueron ejecutados los motines en Bogotá y en otros municipios no fue producto de la casualidad, ni del uso de mansajes cifrados y transmitidos en Código Morse.

En este punto es posible que usted se esté preguntando ¿Qué se podría hacer al respecto? ¿Existen alternativas que no impliquen estar llevando a cabo cateos para encontrar celulares de contrabando? La respuesta corta es sí. En Colombia, el mismo ordenamiento jurídico (Decreto 1069 de 2015) autoriza y establece el procedimiento para inhibir o bloquear señales de transmisión y recepción en los centros carcelarios, sin embargo, los hechos que tuvieron lugar esta semana dejan muy en claro la necesidad de implementar en el país una estrategia conjunta y coordinada al respecto.

 

1 comentario

elvira medina 26 marzo, 2020 at 11:21 pm

Además de pensar en el peligro de los celulares, debemos recordar que el sistema de justicia y el penitenciario es clasista y lo mas grave es el hacinamiento, que causa torutra y muerte

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