La Nación
‘Delfines’ la herencia de la nobleza colombiana 1 21 mayo, 2022
COLUMNISTAS

‘Delfines’ la herencia de la nobleza colombiana

La Constitución Política del 1991 consagra que, para poder ocupar un cargo de elección popular se requiere ser colombiano y ciudadano en ejercicio, pero en ninguna parte de sus 13 títulos y 380 artículos, dice que los cargos serán heredados a través de un árbol genealógico, que se ha encargado de abonar la política corrupta del país. Porque entre más abarcan el poder más dinero del Estado quieren robar y por eso la constante de un país con índices desfavorables de desigualdad como Colombia: los ricos cada vez más ricos y los pobres seguirán siendo pobres.

O me van a decir que no es desalentador ver, como cada dos años en el país se repiten apellidos y familias atornilladas en el poder y lo más detestable, es que no hacen nada por mejorar las condiciones de los colombianos, o bueno si, mejoran el 2,6% considerada la población rica del país, eso equivalente a 1,3 millones de personas conocidas como “la nobleza colombiana”. Casos como el del ya extinto Roberto Gerlein, quien durante 40 años estuvo en el Congreso de la República y parte de ellos estuvo durmiendo y el resto relacionado con escándalos, o que me dicen de Faud Char, padre de Arturo Char, ellos no han hecho más que desangrar al Caribe colombiano, también la casa Efraín Cepeda, Juan Fernando Cristo, Jorge Ballesteros y podemos seguir fácilmente con el listado de los ‘delfines’ herederos.

El Huila no es ajena a esta realidad, ya que durante décadas podemos contar con los dedos de la mano, las familias que se han aprovechado de la ingenuidad de los necesitados, pues a través de promesas vanas y la compra de votos, han frenado el progreso de una raza pujante como lo son los Opitas. Temas como estos se vuelven de mayor importancia en épocas electorales, pues a tres meses de elecciones es que aparecen de nuevo los ‘delfines’de la política a dar la mano  y la palmadita en la espalda y muestra la cara de Gabriel García Márquez, el que calma el hambre de los pobres por un día y lo siguen aguantando por cuatro años más.

Se han buscado algunas iniciativas para limitar a los “atornillados”, aquellos que llevan ocupando cargos burocráticamente de manera descarada, devengando salarios públicos altísimos, superiores a 30 salarios MLMV. Pero en realidad poco hemos avanzado, pues la clase corrupta tradicional sabe que a una sociedad sin educación gratuita y sin calidad, la tendrán a sus pies, un pueblo lleno de necesidades, esperando  lograr una genuina renovación política. Difícil renovar la esperanza y el interés de la clase media y pobre de país, si estamos dominados por los mismos personajes, la llamada “nobleza colombiana”.