La Nación
Distractores culturales 1 21 octubre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Distractores culturales

Froilán Casas Ortiz

Excúsenme decirlo, me parece ridículo hablar de equidad y peor aún, igualdad de género, refiriéndose a un determinado porcentaje de mujeres en la administración pública. ¿Para qué distraer la atención en aspectos superfluos y no asumir los retos de superar la pobreza, el subdesarrollo en todos los niveles? Al colombiano trabajador no le interesa si quien lo atiende es un varón o una mujer, basta que lo atiendan bien y que sus solicitudes sean respondidas con eficiencia. Qué cosa tan pobre que el congreso de la república se ponga a discutir el porcentaje que debe tener en la burocracia estatal la mujer.

Por favor, discutan temas importantes: la superación de la pobreza, la eficiencia del Estado en los servicios públicos, la urgencia de darle conectividad a todo el país para hacerlo competitivo, la urgencia de tener un servicio de salud eficiente, buscar mecanismo para mejorar la calidad en la educación, etc. A mí no me interesa si en una empresa hay un 70% de funcionarios varones; ¡qué problema! Si son eficientes, es suficiente. Los cargos deben ganarse por meritocracia, por calidad, por hoja de vida. Dejemos esas bobadas de ver si son varones o mujeres. Varón o mujer son personas humanas y basta. Jamás me ha molestado que una mujer gerencie una empresa o llegue a ocupar cargos en la alta dirección del Estado. Dejemos esa ridiculez, elegir que sea varón o mujer, es una tontería. Gánese los cargos por su hoja de vida: fuera los tales porcentajes o privilegios de ser varón o mujer.

Si hasta ahora están llegando a los altos cargos damas con alta solvencia académica, profesional y técnica no es porque antes no eran capaces; sencillamente los parámetros culturales eran otros y basta. La mujer era considerada ante todo como madre y, además, ¡qué hermosa misión dada por el Creador!, -hoy se ha infravalorado esta misión y ya percibimos los desastres en la sociedad-. Ser varón o mujer no da derecho a nada, da derecho a vivir con la dignidad de la persona humana, eso es todo. Por favor, distraer a la opinión pública sobre este tema es desviar la respuesta a los verdaderos problemas que vive el país. Permítanme un ejemplo: hay un incendio y para calmarlo nos ponemos a discutir cuál es el color del carro de bomberos. ¡Nooo! Apague el incendio ya, eso es todo.

El que haya más varones o mujeres en una entidad, no me importa, me importa que sean excelentes funcionarios. Otra cosa ridícula: decir niños y niñas. En español el género califica al sustantivo no al sexo. El sexo es otra cosa. ¡Ah, la ignorancia es atrevida! Y lo peor, nos tragamos el cuento, incluso hasta en personas llamadas letradas. ¡Qué horror! En español al decir niños, estamos involucrando per se a las niñas; igual hermanos y hermanas. Hacer esos giros se llama circunloquio, significa, un giro lingüístico inútil e inoficioso. Stultorum infinitus est numerus = es infinito el número de estúpidos.