La Nación
“El presidio político en Cuba (2)” 1 29 noviembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

“El presidio político en Cuba (2)”

Mario Andrés Huertas Ramos

Continuando con nuestra entrega anterior, debemos recordar que una vez los organizadores de la “Marcha Cívica por el Cambio” empezaron a programar la jornada del 15N, la justicia revolucionaria los hizo comparecer ante la Fiscalía con el único objetivo de criminalizar a los líderes de las movilizaciones.

De tal suerte, la dictadura castrista empezó a desmantelar la jornada de protesta programada para la semana pasada. Sin embargo, el mundo libre seguía tomando atenta nota de cómo el castrismo empezaba a triturar cualquier acto democrático a nombre de la “benévola Revolución”.

Acto seguido, y según lo reseñado por las principales cadenas internacionales de información y de organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch, los líderes de la movilización no pudieron salir de sus casas y fueron sometidos tanto a detención domiciliaria como al desprestigio mediático tal cual le sucedió a Yunior García, hoy exiliado en España

Las desoladoras imágenes de una Cuba sitiada por el régimen policiaco que con toda su maquinaria puso en marcha la censura, la represión, la persecución, la ridiculización y el sabotaje que acompasadas con el beneplácito silencioso y habitual de los abogados de oficio de la Revolución a lo ancho y largo del globo, lograron aplastar el renacimiento democrático.

Lamentables imágenes han graduado a Díaz-Canel como dictador a la altura de Stroessner, Trujillo, Videla, Somoza, Pinochet y el mismo Fidel. Y sienta un precedente peligrosísimo para la democracia latinoamericana.

Posiblemente, como respuesta a esta espiral del silencio secundada por el apasionado séquito de revolucionarios, la Academia Nacional de Artes decidió otorgar el Grammy Latino a la canción “Patria y vida” que se ha convertido en el himno de quienes creemos que Cuba, como todos los pueblos, se merece vivir en auténtica libertad.

Como era de esperar, tanto los artistas como la canción se han convertido en el blanco predilecto de los revolucionarios que, con su característico método, han aplicado el viejo recetario contra todo aquel que se atreva, desde la libertad del pensamiento, a desafiar el embuste de la Revolución cubana.

Así, hace un par de semanas recordábamos la filípica de Martí que lleva por nombre estas entregas y que tiene tanta vigencia en la actualidad cubana. Porque lo sucedido el 15N nos recuerda que el totalitarismo aún opera gracias a la propaganda, el uso del terror y el desgastado lema del antiimperialismo.

Por ello, no me cansaré de insistir en que lo sucedido recientemente en otro régimen hubiera desatado, a gran escala, la histeria colectiva por redes sociales y un mayor despliegue mediático.

Traigo a colación, por ejemplo, el caso colombiano donde se hicieron virales etiquetas como: “#SOSColombia”,“#nosestanmatando”,#ESMADasesino” en circunstancias totalmente opuestas a la tragedia cubana.

Sin embargo, este ejercicio propagandístico produjo un golpe a la legitimidad de las instituciones democráticas colombianas a diferencia de lo sucedido en Cuba que ha pasado de agache tal como los estrategas de la Revolución lo planearon.

Entretanto, sigamos cantando:

“(…) Somos la dignidad de un pueblo entero pisoteada

A punta de pistola y de palabras que aún son nada

No más mentiras

Mi pueblo pide libertad, no más doctrinas

Ya no gritemos patria o muerte sino patria y vida (…)”