La Nación
Virus de la rabia: en alza agresiones de animales potencialmente transmisores 1 8 diciembre, 2022
HUILA

Virus de la rabia: en alza agresiones de animales potencialmente transmisores

En Huila continúan aumentando las agresiones a personas por parte de animales potencialmente transmisores del virus de la rabia. El departamento sigue en alerta roja. Más de 2.500 ciudadanos debieron ser tratados con vacunas antirrábicas y cerca de 270 con suero.

CATERIN MANCHOLA

huila@lanacion.com.co

 

En Huila el virus de la rabia no ha desaparecido. Durante el 2022 y al cinco de noviembre, al Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) se han reportado 4.601 casos de agresiones por animales potencialmente transmisores del virus de la rabia (aptr) y más de la mitad requirieron tratamiento específico mediante suero o vacuna debido a la presunta exposición al virus rábico.

Los especialistas en salud clasifican a los pacientes reportados según la exposición o no al virus, teniendo en cuenta que no toda lesión o contacto con un animal potencialmente transmisor implica una exposición, no obstante, según recalca el Instituto Nacional de Salud, las consultas por una lesión, contacto o presunta exposición a dicha patología deben considerarse como urgencia médica y atenderse de manera individual e inmediata.

Es así como se determinó clasificar con algún tipo de exposición a 2.384 pacientes que equivale a más de la mitad de los reportes (52,13%), a quienes se le diagnosticaron agresiones leves, mientras que en 279 más fueron graves (6,1%).

De acuerdo con el informe del Sivigila, la gran mayoría fueron tratados con vacunas, en total 2.581 ciudadanos (56,43%), así mismo, con suero 269 personas más (5,8%).

En total, han tenido que ser hospitalizados 135 pacientes.

De otra parte, 1.939 personas (40,40% del total de los casos) se catalogaron como no exposiciones. Cuando esto ocurre, no se requiere tratamiento específico antirrábico (ni suero ni vacuna), pero es importante prestar la adecuada y oportuna atención a la herida.

En el mismo periodo del año anterior, la región reportaba 4.185 casos, es decir que hay 416 eventos adicionales, por eso resalta el documento del Sivigila que “por disminuir las barreras de la pandemia, la tendencia es a crecer en la exposición con animales transmisores de rabia”. Y subraya: “sigue en aumento los casos en el departamento”.

Los más afectados

Por área geográfica y el sexo de la víctima, en el departamento del Huila el 71% de los casos se presentó en el área urbana y el 50,8% de los lesionados eran de sexo masculino. Además, la gran mayoría pertenecían al estrato 1 y al régimen subsidiado.

Son los menores de 1 a 15 años los más afectados con el 35,25% de los casos, quienes resultan agredidos por sus animales de compañía, los más comunes son caninos y felinos, también por acariciarlos o interactuar con ellos en vía pública.

Entre los municipios donde se han reportado el mayor número de eventos figura Neiva con 1.713 (37,23%), Pitalito con 323 (7%) y Garzón con 299 casos (6,49%).

Pero, analizado de acuerdo con la incidencia, por cada 100.000 habitantes las primeras posiciones las ocupan La Argentina con una incidencia de 881 casos, Rivera con 690 casos, San Agustín con 585 casos por 100 mil habitantes.

Esto es altísimo teniendo en cuenta que la incidencia promedio del departamento es de 403 casos por 100 mil habitantes. Un año antes era menor y se ubicaba en 369,36 X 100mil.

Vale recordar que en el año 2021 La Argentina fue donde se reportó la primera mortalidad por rabia humana, algo que no ocurría hacía varios años, encendiendo así una alerta roja en la que estará el departamento durante cinco años. La segunda ocurrió en el 2021 en Neiva.

¿Qué es el virus de la rabia?

La rabia es una zoonosis, fatal y transmisible, producida por el virus rábico, que afecta a los animales de sangre caliente incluyendo al ser humano, señala el Instituto Nacional de Salud.

Se propaga por medio de saliva infectada que penetra en el cuerpo a través de una mordida, un rasguño o un corte en la piel. El virus viaja desde la herida hasta el cerebro, donde causa una hinchazón o inflamación, la cual provoca síntomas como debilidad, malestar general, fiebre o dolor de cabeza, ansiedad, desorientación.

La Secretaría de Salud del Huila recordó que la vacuna antirrábica debe aplicarse a perros y gatos cada año, esto con el fin de prevenir casos de agresión o desenlaces fatales como los que se han registrado en el departamento.

“La vacunación es la única forma que tenemos para controlar el virus de la rabia, desde las alcaldías y las Direcciones Locales de Salud se realizan de manera permanente atenciones de prevención y el llamado a estar activos como dueños y propietarios responsables de las mascotas” indicó la entidad.

Es menester precisar que tanto perros como gatos deben ser vacunados a los tres meses de edad, luego al cumplir un año de edad y, posteriormente, cada año.

De acuerdo con la OMS, la enfermedad puede adoptar dos formas:

  • En la primera, la rabia furiosa, los enfermos presentan signos de hiperactividad, excitación, hidrofobia (miedo al agua) y, a veces, aerofobia (miedo a las corrientes de aire o al aire libre), y la muerte se produce a los pocos días por paro cardiorrespiratorio.
  • La segunda forma es la rabia paralítica, que representa aproximadamente el 20% del número total de casos humanos y tiene una evolución menos grave y, por lo general, más prolongada. Los músculos se van paralizando gradualmente, empezando por los más cercanos a la mordedura o el arañazo. El paciente va entrando en coma lentamente y acaba falleciendo. A menudo, la forma paralítica no se diagnostica correctamente, lo cual contribuye a la subnotificación de la enfermedad.

Las herramientas diagnósticas actuales no permiten detectar la rabia antes del inicio de la fase clínica y, a menos que haya signos específicos de hidrofobia o aerofobia, el diagnóstico clínico puede ser difícil de establecer. La rabia en el ser humano se puede confirmar en vida y post mortem mediante diferentes técnicas que permiten detectar virus enteros, antígenos víricos o ácidos nucleicos presentes en los tejidos infectados (cerebro, piel, orina o saliva).