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La matrícula cero como primer paso

La matrícula cero como primer paso 1 12 agosto, 2020

Alexander Molina Guzmán

Es patético que los que gobiernan el Estado para fines particulares y que le han puesto el letrero de “propiedad privada”, obliguen a los demás ciudadanos a que se humillen para exigir y conseguir la garantía de derechos fundamentales.

Es el caso de los estudiantes de la Universidad Surcolombiana, que se han tenido que encadenar y hacer huelga de hambre para pedir que no se cobre la matricula por los próximos dos semestres debido a los efectos que ha producido en la economía de los hogares la pandemia del Covid-19. Ojalá se consigan esos recursos para cubrir esa necesidad de los estudiantes.

La exigencia de la matrícula cero debería ser el primer paso para que haya una educación realmente pública. Porque es mentira que tengamos una educación pública, como también es mentira que la Universidad Surcolombiana sea un bien público. No. Tenemos es una educación estatal porque es financiada y controlada por el Estado y, por lo tanto, las universidades como la surcolombiana son bienes del Estado. Para que haya una educación pública no tiene que haber exclusión y no tiene que haber competencia entre quienes quieren acceder a esa educación. Condiciones que no cumple ninguna universidad estatal, pues la sola condición socioeconómica de las personas es excluyente: quien no tenga con qué pagar el ingreso, la permanencia y la salida, pues no puede estar. Y por eso no es un bien público, porque no es accesible, desde la condición socioeconómica, para cualquier persona.

Así que estamos todavía lejos de tener una educación ¡pública!, definida también como un bien ¡público! Pero hay esperanza, siempre y cuando iniciativas como la matricula cero no sean flor de un día. Porque al final, lo que hay que lograr es que el Estado garantice un derecho fundamental para todos los ciudadanos: una educación realmente pública como un bien público. En consecuencia, que haya gratuidad. Porque para eso es que se pagan impuestos, para que el Estado garantice los derechos fundamentales y no permita que se vuelvan negocio privado. Por lo tanto, la pelea no es con alcaldes ni gobernadores, lo que hay que cambiar es el gobierno central que durante décadas han puesto al Estado al servicio de la plutocracia de este país por gobiernos que en serio pongan al Estado al servicio de todos los ciudadanos. Es al banquero Sarmiento Angulo al que hay que decirle ¡trabaje vago!

Ya es hora para que el movimiento estudiantil y gran parte de la sociedad se vayan preparando para darle un vuelco al Estado.