La Nación
La política: ¿especulación o verdad? 1 1 diciembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

La política: ¿especulación o verdad?

 

Piero Emmanuel Silva Arce

Hay dirigentes políticos en la actualidad que piensan, erróneamente, que la política es sinónimo de especulación, chisme, opinión, engaño, mentira; algunos de ellos se jactan porque les llega información de todo tipo, utilizándola deliberadamente para respaldar las discusiones y los debates. La credulidad, herencia del cristianismo arraigado en las mentalidades, evidencia que pervive el espíritu de la fe y el dogma sobre la razón.

Se equivocan de manera grave quienes, teniendo información, no la verifican y la utilizan como argumento, dilatando discusiones, en lugar de confrontar las fuentes en una pesquisa constante de la verdad. Sócrates nos enseñó sobre la importancia de la verdad en cualquier actividad que se desempeñara en la sociedad, incluyendo el ejercicio político, el cual se ha venido tergiversando y, por ello, asociando a la capacidad de engañar y de mentir, sin importar mucho las consecuencias negativas de esto para la democracia y el bienestar general.

Desafortunadamente en medio de un ritmo de vida dominado por la inmediatez y los medios masivos de comunicación sin escrúpulos, lo que importa no es la verdad sino la eficacia. La política se ha ido convirtiendo en un mercado donde se vende la imagen; la forma se ha impuesto paulatinamente, mientras el despliegue argumentativo y de ideas queda en un segundo plano. Frente a esto, los movimientos sociales y populares continúan demostrando que la política no se reduce al momento de las urnas, sino que es un accionar constante que pone en cuestión el poder establecido y busca los cambios necesarios; la minga indígena, los movimientos estudiantiles en América Latina, el plebiscito en Chile a favor de cambiar la constitución, son algunos ejemplos de esto.

El buen dirigente político no es aquel capaz de engañar a la ciudadanía para ganar unas elecciones, ni el que compra o vende conciencias para acumular más poder; por el contrario, es la persona que puede comprender profundamente la realidad, de manera que, en un ejercicio de apertura y participación democrática, oriente su gestión hacia donde lo indica el pueblo. La interlocución constante con todos los sectores de la sociedad, permite a quienes administran el Estado promover procesos que afronten las necesidades más urgentes de una comunidad. Desmontar prácticas e ideas preconcebidas en torno a la política como una actividad cercana a la mentira y el engaño, es un deber de todos y todas. La política y la dignidad pueden andar juntas cuando la primera esté conducida por el conocimiento, la conciencia del territorio, la ética y el trabajo mancomunado del conjunto de la sociedad.

Investigador del grupo Estudios Políticos.

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