La Nación
Si las iglesias deben pagar impuesto 1 13 mayo, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Si las iglesias deben pagar impuesto

 

Alexander Molina Guzmán  

 

Cuenta la Biblia que con la sentencia de “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, Jesús resolvió de manera salomónica el problema de si los judíos debían pagar impuesto al imperio romano. Pues a los judíos les tocó reconocer que estaban bajo la dominación romana, dentro de su economía, y que sí debían pagar impuesto a ese reino terrenal que se sostenía con dinero (lo que le correspondía al César), y al reino de los cielos darle devoción y veneración (lo que le correspondía a Dios).

El mismo dilema se planteado de nuevo en Colombia, ya que hay sectores sociales y políticos que proponen que las iglesias paguen impuesto de renta. ¿Deberían las iglesias pagar ese impuesto? En principio sí deberían pagarlo, la respuesta ya la había dado Jesús en esa historia que relata la Biblia, pues el Estado se sostiene con dinero (lo que toca al César) y Dios se sostiene es con fe (lo que le toca a Dios). Esto es irrefutable: el Estado sí necesita de dinero para sostenerse y Dios lo que necesita no es dinero sino fe.

Como el estado colombiano es uno solo, como la constitución es una sola, como la economía es una sola, y como las iglesias están dentro de ese estado, regidas por esa constitución y dentro esa economía, las iglesias deberían contribuir con ese impuesto para obtener servicios. Por ejemplo, si del estado colombiano nosotros demandamos protección, pues hay que pagar para que esa protección se dé; en cambio, si demandamos protección de Dios no necesitamos pagarle en dinero, sino en fe: rezar y creer que nos protegerá.

Si tenemos claro lo anterior, también hay que reconocer que para que las iglesias paguen ese impuesto deberían legalizarse como empresas económicas que rentan (de hecho son captadoras de dinero), independientemente del Registro Público de Entidades Religiosas, y establecer el sistema que permita saber cuánto dinero recaudan para determinar el impuesto que les corresponde. Sin embargo, ahí está el meollo del asunto: las iglesias, unas más que otras, recaudan mucho dinero, como la de la familia Piraquive, la del senador John Milton Rodríguez o la del pastor Arrázola, y que no van a las “arcas de Dios” sino a las cuentas bancarias que manejan esas iglesias, pero como ese dinero lo pueden camuflar como “ofrendas para obtener milagros” estaría exento del pago de impuestos. Fácilmente, las iglesias podrían evadir ese impuesto.

Sin duda las iglesias deberían pagar impuesto de renta, pero el milagro sería lograr que lo paguen.