La Nación
El Barco del genocidio 1 21 enero, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

El Barco del genocidio

Piero Emmanuel Silva Arce

El pasado domingo el periodista Alberto Donadio escribió una columna donde habló sobre una posible asesoría del espía israelí, Rafi Eitan, al presidente Virgilio Barco (1986-1990) frente al problema de la guerrilla en Colombia. La solución del agente extranjero fue eliminar a los miembros de la UP (Unión Patriótica) y aprovechó el momento para ofrecer sus servicios como asesino y ejecutar el contrato; esto último no se pudo realizar porque los militares colombianos presentes expresaron su capacidad para desarrollar el exterminio que duraría varios años.

Si bien es difícil creer que las vidas de las más de 6.000 víctimas de la UP hubieran sido destinadas a la tragedia por el pequeño grupo de Barco y sus secuaces, la historia revela que, en todo caso, el plan se llevó a cabo. Después de un proceso de negociación entre las Farc y el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), el país entró en un periodo de esperanza; la UP aglutinó diversos sectores y se convirtió en una opción de poder. Las estructuras políticas de las regiones se consolidaban, sus integrantes –entre los que se encontraban sindicalistas, intelectuales, campesinos, exintegrantes guerrilleros y ciudadanos con apuestas por un país más justo– comenzaron a ocupar las corporaciones locales fortaleciendo la posibilidad de elegir presidente. La debacle comenzó con el asesinato sistemático de gente de la UP por ese contubernio entre el Estado, el narcotráfico y el paramilitarismo. Fue un momento de violencia extrema porque el establecimiento estaba desesperado, sabía que podía perder su poder y entonces actuó; exterminó un movimiento político. La esperanza volvió a diluirse, algunas personas, entre esas Aída Avella, a quien el presidente Duque se refirió el año pasado como “la vieja esa”, se exiliaron por varios años; otras se apartaron de la actividad política por miedo a ser asesinadas y un número significativo de ellas persisten en las luchas sociales.

Colombia atraviesa otro periodo de exterminio de líderes sociales y excombatientes que han asumido el proceso de transición; el gobierno en actitud cómplice se hace el de la vista gorda. La reciente frase de Uribe, “ojo con el 2022”, también se puede leer como una advertencia en caso de que las élites vean amenazado su poder. Decía Alfredo Molano que, a León María Lozano, el asesino conservador durante la violencia bipartidista en la primera mitad del siglo XX, le bastaba leer la editorial del Nuevo Siglo, periódico conservador de la época, para saber a quién matar. La historia nos da pistas para enfrentar el presente, ojalá que como sociedad avancemos hacia el barco de la justicia social, la garantía de derechos y la consolidación de la paz.

Investigador del grupo Estudios Políticos.