La Nación
“Los pronósticos no nos favorecen” 1 27 septiembre, 2022
Entrevista

“Los pronósticos no nos favorecen”

El nuevo subdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Oscar Goyeneche Durán, anuncia que la alerta por la temporada de lluvias es en todo el país. Pide a los Alcaldes tener a la mano los mapas de riesgo de sus municipios. Presenta además las prioridades de su cargo.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

“La alerta es en todo el país”. Así de claro es el nuevo subdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de la Presidencia de la República, Oscar Goyeneche Durán, al referirse a la temporada de lluvias que ya empieza a experimentar el país.

Aunque es boyacense, Goyeneche es la cuota huilense en el gobierno de Gustavo Petro. En esta entrevista, habla además de las prioridades de su cargo.

¿Cuáles serán sus prioridades?

Hemos asumido una serie de tareas misionales muy importantes. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres es la entidad que coordina a todo un sistema en el país para integrar los esfuerzos institucionales y sociales en aras de atender de manera oportuna las situaciones de emergencia. Vamos a impulsar un plan de transformación en la entidad; hay que enfocarnos muchísimo más en generar actividades que vayan encaminadas al conocimiento y a la prevención de los riesgos en las diversas regiones del territorio colombiano. Más allá de atender la emergencia, vamos a crear condiciones para un desarrollo de actividades en la sociedad y transversalizar la gestión del riesgo; es la mejor manera para evitar las afectaciones que permanentemente se están presentando en muchas comunidades. Otro de los retos que tenemos es proteger la vida de las comunidades que están en riesgo; en este momento tenemos se están presentando situaciones de inundaciones en varias zonas del país como consecuencia de la temporada de lluvias. Eso está haciendo que muchas familias sean evacuadas. Por eso, se fortalecerá un programa de reasentamiento en diferentes regiones colombianas. Hay que trabajar en una reordenación alrededor del agua dirigida a que no haya familias en zonas de riesgo. Trabajaremos muy fuerte con las autoridades departamentales y municipales y con la sociedad civil.

¿Cómo se dio su llegada a este cargo nacional?

En primer lugar, hemos estado acompañando desde hace muchos años el proyecto político de nuestro presidente Gustavo Petro. Cuando él fue alcalde de Bogotá, estuvimos trabajando en el Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático; con el actual director de la Unidad, Javier Pava Sánchez, hicimos un equipo que logró transformaciones muy importantes en esta materia en la capital del país. De tal manera que eso nos generó un grado de experiencia para hoy ser tenidos en cuenta en la responsabilidad que hemos asumido.

Usted es boyacense, pero lleva muchos años en el Huila, ¿qué significa para este departamento su designación?

Jesús Antonio, yo llevo cerca de 30 años de vinculación con el departamento del Huila. Eso me ha permitido generar unos afectos con la región. El Huila me ha acogido muy bien, lo cual genera un compromiso inmenso. Uno de los temas que queremos es apoyar al departamento y a los municipios en la prevención del riesgo. Queremos jugar aquí un papel que permita convertir al Huila en una región que mejore sus condiciones de vida, a través de la implementación de las estrategias que en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres estamos diseñando.

Estamos entrando en una temporada de lluvias, ¿qué tan grave puede ser?

De acuerdo con los pronósticos del Ideam y otras agencias de seguimiento al clima en el mundo, estamos, efectivamente, en una temporada de lluvias que se irá a prolongar casi hasta el final del año con unas intensidades que se consideran pueden ser iguales o superiores a las que se presentó en los años 2010 y 2011. Esto ya se ha venido expresando en inundaciones. Tenemos más de 150 municipios en los que ya se han presentado diferentes eventos de emergencia. En buena parte de la Costa Atlántica, en donde desembocan los ríos Cauca y Magdalena, tenemos afectaciones en miles de familias. De igual manera, en otras regiones del país se empiezan a registrar derrumbes, deslizamientos y fenómenos de remoción en masa que están afectando las viviendas y la infraestructura. Algunos ríos ya presentan caudales enormes y velocidades muy fuertes que generan situaciones de emergencia. Se prevé entonces que en lo que queda del año vamos a tener unas condiciones difíciles, en medio de una situación económica del país que no es la mejor. Todo esto nos pone unos retos enormes. Ya hay una decisión del señor Presidente de la República de orientar los recursos necesarios para atender las diferentes emergencias de manera oportuna, en coordinación con los municipios y departamentos.

¿Qué papel deben jugar los Alcaldes frente a esta temporada invernal?

Ha salido una directriz de parte del Gobierno Nacional a todas las entidades territoriales, tanto Alcaldías como Gobernaciones, orientada a tener como un insumo los mapas de riesgo, que no es otra cosa que la identificación de las zonas que pueden estar expuestas ante la temporada de lluvias. Esos mapas de riesgo parten de estudios que ya debieron haberse adelantado y parten de las emergencias que se han presentado en ocasiones anteriores. Entonces, estos mapas se construyen con información técnica, pero también con el reconocimiento que las comunidades tienen de las zonas. A partir de esos mapas podemos identificar las familias que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad para adelantar acciones como evacuaciones preventivas, reubicaciones temporales y, en algunos casos, reasentamientos definitivos.

¿Serán, entonces, los Alcaldes los primeros respondientes para alertar sobre situaciones de riesgo por emergencias y desastres?

Así es Jesús Antonio. El sistema de gestión del riesgo integra a las autoridades del orden nacional, departamental y municipal. Los Alcaldes, a través de los consejos municipales de gestión del riesgo, tienen la responsabilidad de hacer seguimiento a las situaciones de emergencia o calamidad que se puedan presentar. Muchas de esas situaciones desbordan la capacidad de las administraciones municipales –la gran mayoría de municipios del país son de categoría VI y tienen limitaciones de recursos económicos y técnicos–. Ahí se amplía el sistema para que las Gobernaciones brinden apoyo. A su vez,  estamos nosotros para contribuir en la atención inmediata.

¿Ya tienen identificadas con certeza las regiones del país que van a ser más golpeadas por las lluvias?

Por las condiciones geográficas y topográficas del país, frente a inundaciones, la Costa Atlántica es la más propensa y ya viene presentando esta condición. De igual manera, zonas de la Orinoquía, en donde los ríos pueden salirse de su cauce e inundar zonas de producción de agrícola. En la zona Andina, hay regiones que van a estar afectadas por casos de remoción en masa; ya se vienen presentando esta situaciones en departamentos como Nariño, Cauca, Putumayo y el Piedemonte Amazónico. La alerta es en todo el país. Tenemos ya varias semanas con lluvias, particularmente, en la Costa, pero también se empiezan a dar en el centro, sur y occidente del país.

¿Hay alguna advertencia especial para el Huila?

El principal riesgo ante esta temporada de lluvias está en los municipios que en su gran mayoría están en zona de ladera de las cordilleras Central y Oriental. Allí se pueden presentar situaciones de remoción en masa, que terminen afectando vías, puentes o viviendas. Afortunadamente, no hay identificadas áreas muy grandes propensas a inundaciones.

Por las informaciones que ha recibido como funcionario del alto gobierno, ¿ve que la situación puede ser grave?

Esperamos que no lo sea, sin embargo, los pronósticos no nos favorecen. Esperaríamos que esto no tenga la magnitud de los daños que el invierno ocasionó en 2010 y 2011; el país estuvo afectado y hubo la necesidad de invertir grandes recursos para atender las emergencias. Lo más importante en este momento es que todos estemos preparados y las comunidades enfocadas en la prevención. Las zonas de riesgo están identificadas y se puede actuar a tiempo. Hay que hacer un llamado a la comunidad a tener conciencia para que si es necesario hacer evacuaciones o reubicaciones de carácter temporal, las hagan a tiempo.

Más allá de los meses intensos de lluvias que se avecinan, ¿cree usted posible que los colombianos, empezando desde los Alcaldes, entren en la onda de la prevención de riesgos de desastres?

Ese es uno de los grandes retos que tenemos y vamos a desarrollar un trabajo muy fuerte en ese sentido. Por eso, la decisión de que los consejos territoriales de gestión del riesgo tengan, ahora en adelante, una participación mucha más amplia de la sociedad civil. Esperamos que más del 50% de esos consejos se puedan integrar con representantes de gremios, asociaciones y comunidades para trabajar una línea de cultura de la prevención. En estos momentos tenemos que sentarnos frente a las emergencias que se puedan presentar, pero dentro de nuestras líneas de desarrollo vamos a tener un fortalecimiento en la educación sobre prevención del riesgo. El objetivo es que haya conocimiento en la sociedad alrededor de los riesgos y eso implica un cambio de costumbres en muchos aspectos y en una actitud que nos lleve a ser más preventivos en el uso del suelo y del territorio. Lamentablemente, por las condiciones del país, muchísimas zonas se han venido poblando en lugares de amenaza. Poco a poco, tenemos que avanzar hacia un reordenamiento del territorio alrededor del agua y que las comunidades habiten sitios mucho más seguros.

Pero, ¿tiene claro que este cambio buscando que los colombianos sean más preventivos, no se dará de la noche a la mañana?

Totalmente de acuerdo, pero hay que hacerlo porque hemos tenido un sistema nacional de gestión del riesgo que ha centrado sus acciones, principalmente, en la atención de emergencias. Hemos esperado que se materialicen los hechos para brindar ayuda humanitaria a las poblaciones afectadas. Hay que cambiar este enfoque. No vamos a descuidar la atención de emergencias, pero sí vamos a hacer mucho énfasis en trabajar hacia un proceso de prevención y conocimiento de los riesgos. Eso implica fortalecer el sistema e incorporar más actores en la prevención de los riesgos. Seguramente, es un proceso que deberá continuarse por muchos periodos hasta que logremos ese cambio de actitud.