La Nación
“Los técnicos bloquean los proyectos” 1 21 septiembre, 2021
Entrevista

“Los técnicos bloquean los proyectos”

La directora de la Agencia Nacional de Tierras, Myriam Martínez, habla con LA NACIÓN sobre las trabas administrativas que tienen desde hace 12 años ‘enredada’ la entrega de tierras a los campesinos afectados por El Quimbo. Pide a la Gobernación del Huila y las Alcaldías hablar “un mismo idioma”.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

“Pudimos hablar con el Gobernador y sus asesores y con los Alcaldes. Nos tenemos que sentar por lo menos, dos o tres veces más con los asesores. Las personas técnicas son las que terminan bloqueando los proyectos. Lo más importante es que todos comprendimos que, independientemente de cualquier cantidad de interpretaciones, necesitamos buscar soluciones para cumplirle al campesinado”. De esta manera, la directora de la Agencia Nacional de Tierras, Myriam Martínez, se refirió a las trabas administrativas que tienen desde hace 12 años embolatada la entrega de 2.700 hectáreas de tierra a los campesinos del centro del Huila afectados por la construcción de la represa de El Quimbo.

Invitada por la senadora conservadora Esperanza Andrade, la funcionaria habló sobre la titulación de predios en el país y el cumplimiento del acuerdo de paz con las Farc en el componente de formalización y entrega de tierras.

¿Cómo va la titulación de predios en el territorio colombiano?

Va bastante bien; hemos tenido cifras históricas en materia de titulación. Hemos entregado más de 30 mil títulos en el país; esto usualmente no se realizaba de una manera tan rápida en los gobiernos anteriores. Estas cifras obedecen a diferentes procesos que hemos implementado al interior de la Agencia Nacional de Tierras. Un dato de estos no se puede generar mientras no haya cambios en la entidad y un análisis de costos. Nosotros estimamos llegar a 50 mil títulos entregados al cierre de este año, lo que representa un millón de hectáreas formalizadas. En este momento tenemos más de 700 mil hectáreas formalizadas con los 30 mil títulos que se han expedido y es posible que lleguemos a ese millón de hectáreas con 50 mil familias estables en un territorio.

¿Cuál es el panorama en el Huila?

En el Huila es bastante bueno. Este es uno de los departamentos consentidos. Como usualmente las cifras de titulación no se movían, lo que uno haga parece poquito. 30 mil títulos en un país de 50 millones de habitantes parecen nada, pero históricamente había años en que se sólo se entregaban 50 o 100 títulos y hacían un súper-evento. En las noticias de anteriores administraciones, encontré que la mayor entrega que se hizo fue de 600 títulos. Claramente, es histórico lo que se está haciendo. En el Huila, hemos entregado más de 2.300 títulos. Tenemos un foco de trabajo interesante en los municipios del sur del departamento como Pitalito, San Agustín e Isnos. Estimamos que hacia finales de año vamos a estar entregando 1.000 títulos adicionales en la zona. Vamos a seguir trabajando en el resto del departamento. En mi visita a Neiva del jueves pasado, tuvimos una reunión en la Gobernación del Huila con varios alcaldes del centro del departamento, en la que acordamos hacer un convenio con la Administración Departamentales y algunas Alcaldías para trabajar mancomunadamente en formalización de tierras. Nosotros ya tenemos una primera experiencia con Boyacá y ha funcionado bastante bien, pero se necesita mucho la voluntad del ente territorial.

¿Qué representa para una familia la titulación de un predio?

Cuando titulamos un predio, lo primero que se genera es una seguridad jurídica. Cada persona sabe exactamente sobre la propiedad de la tierra que está habitando. Con esta seguridad jurídica, que viene de la mano con lo que denominamos ‘formalización de la tierra’, la persona deja de estar en un nivel de informalidad y puede estabilizarse. Un ejemplo: cuando en la zona urbana una persona compra un apartamento o una casa, se firma una escritura pública, representando que es un terreno de su propiedad, estabilidad para los hijos y la familia y un proyecto de vida. En el campo, la titulación significa lo mismo. El título representa algo así como una escritura pública para el campesino. Además de un proyecto de vida, el campesino puede pedir créditos y acceder a los beneficios del Estado. Una titulación de predios también les significa a los Alcaldes saber cómo está conformado su territorio, incluso, saber qué tipo de planes de expansión o crecimiento económico puede generar y definir los proyectos productivos más adecuados.

Una de las mayores inquietudes en el Huila es cuándo se va a dar la adecuación de tierras prometida alrededor del proyecto hidro-eléctrico El Quimbo. ¿Qué responde?

Dentro de los acuerdos que se realizaron al momento de construirse la hidro-eléctrica, a la Agencia Nacional de Tierras le quedó una tarea importante: comprar 2.700 hectáreas para compensar a las familias que tuvieron que desplazarse por la construcción de El Quimbo. ¿Qué encontramos al llegar? Nos encontramos con unos recursos que estaban apartados para comprar la tierra y que el Incoder alcanzó a adquirir 400 hectáreas de tierra. No había pasado nada más. Llevamos más de dos años tratando de mover el tema y realmente lo que nos hemos dado cuenta es que si no se alinean todos los actores, es muy difícil que esto salga adelante. Los actores significan no sólo las cabezas sino las personas técnicas que están trabajando. Aunque no se crea, muchas veces las personas técnicas pueden terminar colocando las trabas. Muy amablemente, la senadora Esperanza Andrade Serrano me ayudó con las citas con los diferentes actores. Ya nos reunimos con el Gobernador, con los Alcaldes y ya hay un plan de trabajo a muy corto plazo. La idea es que pudiéramos antes de finalizar este Gobierno, desbloquear este tema y empezar a adjudicar la tierra que está comprada y comprar más tierras con el dinero que se tiene para apoyar los campesinos beneficiarios de la compensación.

¿Qué tan difícil ha sido sincronizar a las entidades en torno a este propósito?

Es muy difícil. Es muy difícil porque, increíblemente, los funcionarios de las diferentes entidades ven de una manera distinta el proyecto y parte del trabajo que hicimos, fue eso: que todos hablemos el mismo idioma y que busquemos las alternativas para desbloquear lo que se requiere desbloquear y cumplirle al campesino. Lo del jueves, fue una muy buena reunión, pero no será la única. Nosotros vamos a ayudar a empujar esto porque, de verdad, nos interesa entregarle esta tierra al campesinado.

¿Cómo ve la Agencia Nacional de Tierras el proyecto El Quimbo?

Para nosotros, es uno de los compromisos que tiene el Gobierno Nacional con el campesinado. Nos preocupa que no hemos cumplido por cualquier cantidad de factores externos. Por eso, visitamos Neiva con el fin de dar un empujón y movilizar a los diferentes actores. Este es un compromiso no sólo de Estado sino que queremos que salga ya adelante; 12 años es demasiado tiempo y necesitamos solucionar las trabas administrativas que han surgido.

¿Qué compromisos concretos surgieron durante su visita?

Pudimos hablar con el Gobernador y sus asesores y con los Alcaldes. Nos tenemos que sentar por lo menos, dos o tres veces más con los asesores. Insisto: las personas técnicas son las que terminan bloqueando los proyectos. Lo más importante es que todos comprendimos que, independientemente de cualquier cantidad de interpretaciones, necesitamos buscar soluciones para cumplirle al campesinado.

La Agencia Nacional de Tierras es una de las entidades responsables de la implementación del acuerdo de paz firmado con las Farc. ¿Qué se ha hecho en el componente de formalización y entrega de tierras?

Hemos avanzado bastante. Los acuerdos se escriben y se pactan, pero no tenían una metodología ni recursos para ser implementados. Y el presidente Duque encuentra esto en grado cero. Se construyó toda la metodología y se han buscado recursos para generar el cumplimiento integral de los acuerdos. En la parte que nos corresponde a nosotros, encontramos que como venía trabajando la Agencia de Tierras, iba a ser imposible cumplir con la meta de 7 millones de hectáreas para formalizar. Nos ha tocado revisar todos los procesos, establecer unas rutas e innovar en la forma de abordar los territorios. En este aspecto, estamos haciendo algo similar a lo que es la metodología de barrido/predial; llegamos, hacemos el diagnóstico de todo un municipio y definimos en realidad cuántos predios hay para titularizar o adjudicar bienes baldíos. Las metas del Gobierno en formalización de tierras son dos: los tres millones de hectáreas ingresadas en el Fondo de Tierras, que posteriormente deben ser entregadas a los campesinos, y las 7 millones de hectáreas a formalizar. En el Fondo de Tierras, ya llevamos millón 300 mil hectáreas ingresadas. Por lo tanto, vamos a dejar la mitad o un poco más incluida en el Fondo de Tierras y una buena parte entregada. Estamos dejando las rutas para que los siguientes Gobiernos puedan seguir con el mismo ritmo. En formalización, ya llevamos 700 mil hectáreas. Hemos generado rutas para hacer formalizaciones masivas; vamos a buen ritmo y se está cumpliendo el acuerdo de paz.

Alguna vez usted se quejó que no había coordinación entre las entidades del Gobierno para el cumplimiento del acuerdo de paz, ¿Eso se superó por completo?

Ha servido mucho la coordinación del consejero presidencial para la Estabilización y Consolidación, Emilio Archila. Él ha coordinado todas las entidades que tienen a cargo la implementación y le ha dado un foco importante al cumplimiento. Al principio, no había una metodología, no había nada. Era muy difícil, incluso, la comprensión por parte de algunas entidades sobre la interacción que debíamos tener.

¿Cómo está trabajando la Agencia Nacional de Tierras en las regiones?

Nosotros venimos de la extinta Incoder. Al Incoder lo liquidaron por temas de corrupción en las regiones y uno de los propósitos con la Agencia de Tierras era no tener todas las territoriales que tenía el Incoder. Claramente, ha sido un reto mucho mayor porque no tenemos oficinas en todos los departamentos y la presencia es muy pequeña. Tenemos ocho oficinas regionales, que no son como las direcciones territoriales del Incoder, y puntos de atención, los cuales son para trámites. ¿Qué pensamos hacer? Fortalecer estas oficinas de atención para que se conviertan en oficinas asesoras. Se han fortalecido los canales de atención telefónicos y virtuales.

 ¿Qué presencia física hace la Agencia en el Huila?

En Neiva, en la sede de la Unidad de Víctimas, tenemos nuestro punto de atención. Paralelamente, tenemos una atención focalizada en las regiones de intervención. Posiblemente, vamos a generar una oficina en Pitalito para atender todo el sur del Huila. Es importante señalar que nosotros no tenemos tramitadores que cobren dinero. Me enteré, por ejemplo, que en el municipio de Oporapa hay supuestamente funcionarios de la Agencia recogiendo información y esto es totalmente falso. Cuando la Agencia de Tierras llega a un municipio, lo hace de manera organizada y con las autoridades locales; nunca vamos solos y nuestros trámites son gratuitos.

Al presidente Duque le queda menos de un año, ¿Qué le recomendaría al siguiente Gobierno?

Mi primer consejo para el siguiente Gobierno es que, por favor, no politicen la Agencia Nacional de Tierras. El tema de tierras es sensible para Colombia y en la medida que los funcionarios sean técnicos y brinden seguridad jurídica, también hay paz y estabilidad en los territorios. Si se politiza el tema de tierras, se generan conflictos. Este Gobierno ha demostrado que esta entidad puede ser técnica y darle resultados a la ciudadanía. Lo otro que le diría al siguiente Gobierno es que les estamos dejando unas hojas de ruta para trabajar de manera costo/eficiente y abordar de manera más rápida las solicitudes de los ciudadanos. Mi consejo es: aprovechen esta capacidad que estamos dejando en la Agencia.