La Nación
Cuba libre, América libre 1 29 julio, 2021
COLUMNISTAS

Cuba libre, América libre

Por: Mario Andrés Huertas Ramos

La “Revolución cubana” es uno de los temas que componen la gran agenda de la mitología política latinoamericana. Sin embargo, he aquí algunos elementos que contrastan con la creencia popular, romántica y pueril que habita en el corazón de muchos fidelistas.

Primero. Después de instaurado el régimen dictatorial y tras el sonoro fracaso de Kennedy en Bahía de Cochinos, Fidel en un acto irracional decidió que la URSS instalara más de 40 cabezas nucleares a 90 millas náuticas de EE.UU.. Lesionando así su propia soberanía y poniendo en riesgo tanto la seguridad continental como gran parte de la existencia humana del hemisferio.

Segundo. Superada la crisis entre Kennedy y Kruschev, sin tener en cuenta a Fidel, este hipotecó la imagen de los barbudos para que Moscú exportara la Guerra de Guerrillas a Centroamérica y Suramérica bajo el lema de “crear uno, dos, tres, cien Vietnam”; así, la Isla serviría como cabeza de playa para el entrenamiento y adoctrinamiento de guerrillas.

Tercero. Como respuesta a lo anterior, las dictaduras que han sido un mal en la región se revitalizaron so pena de la guerra antisubversiva (Léase Doctrina de Seguridad Nacional) a pesar de importantes esfuerzos como los de la Alianza para el Progreso.

Cuarto. Uno de los temas que los devotos de Fidel gustan ocultar es la famosa “justicia revolucionaria” que no fue cosa distinta al levantamiento de paredones de fusilamiento a todos los disidentes y opositores de la lucha armada. En otras palabras, ejecuciones extrajudiciales que son la negación misma al debido proceso como garantía y expresión de una auténtica democracia.

Quinto. El estribillo del embargo como causante del atraso y falta de desarrollo cubano prueba que muchos de los voceros de esta falacia desconocen 1° que Cuba era una economía próspera en los años previos a la Revolución (Véase Atlas of Economic Development, Norton Sydney Ginsburg), 2° que el embargo fue una retaliación a las confiscaciones de empresas norteamericanas; 3° que Cuba ha incumplido los compromisos de la deuda externa y 4° la ley Torricelli (amigo fidelista: es muy probable que sin buscar en Google conozca este dato).

Sexto. La Cuba fidelista además de exportar guerrillas, se especializó en “exportar” su propia gente. El exilio cubano no es una traición al sueño revolucionario, este masivo movimiento de gentes tiene que ver con el legítimo derecho a mejorar sus condiciones socioeconómicas y salvar su vida de la ira y la violencia tan propia de los revolucionarios.

Séptimo. La ruptura con Fidel de algunos escritores como Octavio Paz y Vargas Llosa produjo una caza de brujas contra ellos por el hecho simple de pensar más allá de la Revolución y por su claro compromiso con la democracia como auténtico régimen de libertad. Pocos servidores como García Márquez quedaron anclados al criminal régimen de Castro (Consultar: LeoGrande & Kornbluh, 2015)

Para concluir, la experiencia me ha mostrado que, más allá de la iconografía romántica y de la “literatura de combate” como piezas propagandísticas, la inmensa mayoría de los fidelistas desconocen la historia cubana y tampoco han visitado la Isla; por lo tanto, no pueden comprender que, por las razones -y otras- anteriormente citadas, Cuba libre significa una América libre.