La Nación
¿Fiesta o festival? 1 22 junio, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

¿Fiesta o festival?

Albeiro Castro Yépez

Como es costumbre todos los años para las calendas de junio nos encontramos con la gran pregunta ¿Qué celebramos los huilenses una fiesta o un festival?, duda a la que, en este año se suma, ¿en qué versión estamos?. Para comenzar, y como también en varias oportunidades se ha dicho, la fiesta de los huilenses tiene origen prehispánico, época en la que los nativos, Andakies, Yalcones, Paeces, Pijaos, Dujos, entre otras familias étnicas, ofrecían rituales al sol para el momento del solsticio que generalmente ocurre entre el 20 y el 22 de junio, suceso de ocurrencia universal, que naciones cercanas a nosotros como la peruana, conmemoran bajo la denominación de Inti Raymi, desde el ámbito del turismo, los peruanos la aprovechan de la mejor manera, creando en torno suyo una de las grandes temporadas enfocada en la captación de turistas ávidos de vivencias culturales en ambiente natural y nativo.   Para el caso huilense, la fiesta del sol durante el proceso de poblamiento, conquista y colonia mutó a la advocación de San Juan el Bautista, cuyo fervor popular se aderezo con expresiones lúdico recreativas que pronto se denominaron las Fiestas Reales. Ese sentimiento de fiesta permanece en la consciencia del huilense y a pesar de las adversidades como la pandemia del Covid-19, como quedó demostrado el año pasado de vivió de manera frugal al interior de las familias, esto es, la fiesta no se interrumpe vive en la mente y conciencia del opita.

El festival folclórico como lo reseña la historia contemporánea se inició en el año 1960, evento pensado para atraer turistas a la ciudad de Neiva, razón por la cual se engalanó con el reinado nacional del bambuco, festejo del que se han apropiado los 37 municipios del departamento, pero que al contrario de la fiesta, el festival del reinado nacional por razones sanitarias se suspendió durante el año 2020, hecho  que ha incidido en la cronología del certamen, hoy los municipios, entre ellos Neiva, hablan de la versión 61 en razón que durante el año de la pacha lo realizaron haciendo uso se los medios electrónicos o virtuales, otros, por el contrario, suspendieron el festival razón por la cual este año se publicitan como versión 60 del festival y reinado del bambuco.

La oportunidad como se dijo hace una década valdría la pena aprovecharla para realizar un proceso de reingeniería del evento, para lo cual se sugiere, integrar los dos conceptos, el de la fiesta ancestral con el festival contemporáneo, una fusión que le vendría bien al desarrollo de la tan cacareada economía naranja, brindándole mayor espacio a los pilares tradicionales heredados de la Hacienda Ganadera, esto es, la gastronomía, música, danza en escenarios de masiva concurrencia, pero también en espacios naturales.