La Nación
HUILA

La vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos

La vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos 3 1 octubre, 2020

Camellador y colaborador, así era Carlos Eduardo Ramírez García, un joven que dejó de estudiar en sexto grado para ayudar a sus padres en la finca, pero a los 16 años tomó una decisión que cambió su vida feliz y cotidiana, por una historia repleta de arrepentimiento y frustración, con el anhelo puesto en un milagro.

Cuenta Robinsón Ramírez, padre de Carlos Eduardo, que su hijo era un buen muchacho, trabajador, pero también muy ahorrador, la combinación de esas cualidades le permitieron a aquel joven juntar el dinero necesario para darse el gusto que tenía en mente y comprarse una motocicleta, sin saber que la vida le cambiaría por completo.

El sábado 1 de septiembre del año 2012, Carlos Eduardo bajó desde su finca ubicada en la vereda San Gerardo hasta el municipio de Palermo, para reunirse con sus amigos y jugar al fútbol como era habitual una vez por semana. Luego de la práctica deportiva, él y sus amigos cambiaron el balón por unas botellas de cerveza; hasta donde se sabe, se habrían tomado unas siete.

Cuando cayó la medianoche, a Carlos Eduardo le entró el afán de irse para su casa, tomó su motocicleta y en compañía de un amigo se regresaron para San Gerardo. A unos kilómetros de su destino, el organismo del joven de 16 años sufrió el efecto del alcohol acompañado del cansancio del partido, lo que le produjo un microsueño. Ese breve episodio involuntario provocó que en un abrir y cerrar de ojos, terminaran estrellándose contra un árbol.

Del accidente, poco o nada recuerdan los tripulantes de la moto, cuando reaccionaron ya estaban en la habitación de un hospital. “Ambos se aporrearon la cabeza, el muchacho que iba con Carlos tuvo trauma craneoncefálico leve y salió a los 15 días, mientras que mi hijo estuvo dos meses y medio hospitalizado porque el golpe en la cabeza de él fue fuerte”.

El accidente le provocó un trauma craneoencefálico severo que le ocasionó un compromiso en el cerebro en el área del lenguaje, también afectó el cerebelo provocando una ataxia (falta de control muscular o coordinación de los movimientos voluntarios, como caminar o levantar objetos), una condición que padece hace 7 años.

Carlos Eduardo hace parte de los 1.127 lesionados en accidentes de tránsito ocurridos en el año 2012 en el departamento del Huila, de los cuales 697 fueron motociclistas. En ese mismo periodo fallecieron 208 personas y 115 eran conductores o acompañantes de motocicletas.

 

Cifras alarmantes

 

La vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos 9 1 octubre, 2020

De acuerdo con el observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en el país la cifra de muertos por accidentes de tránsito hasta el 30 de noviembre de 2019 va en 5.936, un aumento en 105 casos en comparación al mismo periodo del año anterior. Con relación al departamento del Huila en la misma fecha se presentaron 201 víctimas fatales en 2018 y en el presente año van 203.

“En relación con el total de la población de Colombia, situan la tasa nacional de fallecidos por cada 100 mil habitantes hasta el mes de noviembre en 11,78a y la de lesionados en 63,08, siendo los usuario moto las víctimas más afectadas, representando un 52,1% del total de fallecidos y un 56% del total de lesionados”, así lo revela el más reciente informe de la ANSV.

Para ahondar aún más en las cifras con relación al 2019, en Colombia mueren al día en promedio 17 personas. El rango de edad entre 20 a 29 años, es el que más aporta, dejando entre 4 o 5 muertos diarios aproximadamente, seguido de cerca por el grupo de los 30 a 39 años con 3 casos cada 24 horas. Cabe resaltar que los hombres representan el 81.6% del total de las víctimas fatales.

Quizá, el dato más relevante estando ad portas de la celebración del fin de año, es que el 1 de enero suele ser el día con mas fatalidades por accidentes en Colombia, en el 2019, 51 personas fallecieron en esta fecha. La toma de malas decisiones como por ejemplo, la mezcla de alcohol con gasolina, sin duda,  son la raíz de este problema.

Teresa Penagos, profesional universitaria de la Secretaría de Movilidad de Neiva, comenta que el comportamiento humano es el principal detonante de los casos de accidentalidad dentro de las variables que existen para medir los percances, “El comportamiento humano tiene el 93% en las hipótesis de culpabilidad, nosotros somos desobedientes, no respetamos el pare, el giro prohibido, los límites de velocidad, conducimos en estado de embriaguez, etcétera”. Paradójicamente, se ha podido establecer que la mayoría de los accidentes de tránsito ocurren en vías en buen estado, “la gente en una carretera buena corre más y no miden las consecuencias”.

La toma de estas malas decisiones es lo que conlleva a que año tras año las cifras aumenten en todo el territorio nacional, dejando un panorama desalentador, no solo para las 5.936 familias que este año quedaron con un vacío irreparable, sino también, para los familiares y amigos de los 31.777 lesionados por accidentes.

En el caso de los lesionados la historia suele ser aún mas difícil dependiendo de la gravedad de su condición, pues acoplarse a una discapacidad después de haber tenido plenitud de condiciones físicas, es una labor ardua para el afectado y su familia.

 

“Uno muere en su vida normal”

Hace 40 años, Leonidas Corredor, sufrió un accidente de tránsito cuando se movilizaba en una motocicleta bajo los efectos del alcohol, en ese momento tenía 15 años y a raíz del choque perdió una de sus piernas. “Cambia la vida en un 100%, uno muere en su vida normal, puede que el mundo siga siendo el mismo, pero hay barreras arquitectónicas que uno no puede saltar”. En su caso, la tenacidad y deseo de salir adelante lo llevó a ganarse una beca en Brasil y ahora es fabricador de dispositivos médicos de movilidad, también es líder del comité de discapacidad en Neiva.

La vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos 10 1 octubre, 2020

Durante estos años, Leonidas, ha conocido de primera mano el padecimiento de las personas que resultan afectadas por los accidentes de tránsito, muchos de ellos no superan el duelo y se dejan morir. “La familia es importante en estos casos, pero nadie le va a ayudar a romper el duelo a uno, eso depende de lo que uno quiera ser en la vida”.

En algunos casos ese aporte fundamental de la familia para superar el duelo no está presente, muchas personas no están preparadas para soportar una situación así y dan un paso al costado, “los casos más terribles que yo he vivido y que he tenido amigos, son las personas que quedan cuadripléjicas, para esas personas la situación es muy terrible, para rehabilitarse tiene que pasar mucho tiempo y es difícil romper ese duelo. Ahí si es casi el 100% la familia, las personas que lo rodean, los amigos. Conozco unos tres casos que han quedado personas con discapacidad y su esposa o su esposo, a los ocho o quince días los han dejado porque ven que no pueden ayudarlos”.

 

Corrió con otra suerte

En el caso de Carlos Eduardo, su familia ha estado presente en todo el proceso desde su accidente y entre su papá y su mamá lo están sacando adelante, “al principio fue difícil y sigue siendo difícil, nosotros vivimos a toda hora al pie de él, dándole moral, donde salimos vamos con él o sino no salimos. El problema con ellos es que uno empieza a dejarlos solos”, comenta su padre Robinson.

Para la familia Ramírez García, ahora la esperanza está puesta en un milagro, pues el deseo de Carlos Eduardo de volver a recuperar la movilidad, médicamente es imposible, debido al prologado tiempo que ha pasado desde su accidente, pero eso no le quita la fe, pues como él dice, “Con la ayuda de Dios voy a salir adelante”.

 

La vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos 11 1 octubre, 2020
Carlos Eduardo Ramírez García, junto a sus padres.

 

Un mensaje para todos

Leonidas y Carlos, son el ejemplo de una mala decisión que tomaron cada uno en su momento, en condiciones diferentes, ellos representan a miles de personas en nuestro país, que hoy padecen una discapacidad a causa de un accidente de tránsito.

Carlos Eduardo Ramírez: “Mírenme como estoy ahora, mírenme como quedé de mal, por eso les pido que no anden rápido en moto… por andar de afanado me quedé sin caminar y ahora no tengo felicidad ninguna”.

Leonidas Corredor: “Uno debe ser muy consiente antes de comenzar a tomar, porque ya después de que uno está tomando, uno se vuelve rebelde y entonces es cuando ocurren los accidentes. Si uno antes de comenzar a tomar deja las llaves, se va en un taxi, les dice a los amigos que le manejen, ahí en ese momento es cuando uno ya depende de otra persona y uno puede salvar su vida”.

 

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