La Nación
A hablar inglés 1 2 diciembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

A hablar inglés

Según informe de Education First, organización internacional que le hace seguimiento al proceso educativo en todo el mundo, citado el pasado lunes por este diario, el Huila sigue mostrando malos resultados en el dominio del idioma inglés. Sin duda, esta situación representa, en un mundo globalizado, un punto muy negativo para la competitividad. Particularmente, me sorprendió este resultado porque desde el estudio de competitividad hace 20 años, se estableció como un objetivo ampliar el dominio del idioma inglés reconociendo su importancia en el mercado mundial. Dijimos entonces que hablar inglés no era una vanidad sino una necesidad y que si el Huila quería mejorar su nivel de competitividad para acceder al mercado ampliado tenía que promover el estudio del inglés desde el colegio. Por el informe mencionado, esto no ocurrió aunque se nota un avance en viajes al exterior, otra limitación encontrada entonces. Hoy se encuentran muchos huilenses en varios países del mundo lo que indica que le hemos perdido el miedo a residir en el exterior.

Hace 20 años, los huilenses que se formaban en el exterior a nivel de postgrados mayoritariamente lo hacían en países de habla española y escasamente dos o tres los realizaban en Alemania o Estados Unidos. Hoy, tenemos colegios bilingües y universidades que exigen un nivel de inglés básico para otorgar los títulos profesionales. Pero o no están dando los resultados esperados o esta estrategia resulta insuficiente y afecta la posibilidad de aumentar nuestras exportaciones.

Se impone, entonces, establecer un programa exigente de dominio del inglés que incluya planes de viaje para acceder a periodos de inmersión total en Estados Unidos o Reino Unido de nuestros jóvenes. A nivel de la educación superior, nuestras instituciones deben lograr convenios de formación al nivel de postgrados en los que se incluya la obligatoriedad del uso del Inglés no importa que se realicen en un país hispano parlante. Así se ofrecen muchos programas precisamente para promover su dominio entendiendo que en el mundo de los negocios y en las ciencias el inglés es el principal requerimiento. Tal como lo ha observado tantas veces Monseñor Froilán Casas en sus leídas columnas, no podemos quedarnos incorporando en nuestro léxico anglicismos que han llegado a nuestro diario uso porque se han vuelto costumbre de “arribistas” sino, por el contrario, dedicarnos al aprendizaje real de un idioma universal que resulta una obligación si queremos mejorar nuestras condiciones profesionales y, en general, de los niveles de vida.